
Método
Cómo se prepara una limpieza con dron
El trabajo empieza antes del vuelo: conocer la superficie, definir el tratamiento y coordinar la aplicación.
Primero, conocer la superficie
Una fachada, una cubierta y un elemento patrimonial requieren miradas distintas. Antes de definir una limpieza, revisamos el material, su estado visible y las zonas que se quieren tratar. La ubicación, la altura y los accesos ayudan a entender el encargo y a preparar una valoración ajustada a ese edificio.
Después, ajustar la aplicación
La boquilla lleva el tratamiento hasta la superficie. La elección del método depende del soporte y de su estado; cuando procede, una prueba localizada orienta la aplicación. No partimos de una receta única: el alcance se concreta para las zonas y materiales incluidos en el trabajo.
La trayectoria del dron y la coordinación con el equipo forman parte de la operación. Planificar los accesos y las condiciones de trabajo con el responsable del inmueble permite organizar la intervención en su contexto.
Por último, volver a observar
Las fotografías de referencia, las zonas atendidas y las observaciones permiten revisar lo realizado. Un encuadre equivalente facilita leer el estado inicial y el posterior. La documentación se define como parte del encargo, para que el responsable del edificio sepa qué se ha tratado y qué información recibe.